Mitos y leyendas. SEMANA 15
TALLER DE COMPRENSIÓN LECTORA
Mitos y leyendas de Colombia
Grado: Séptimo
| Área: Lengua Castellana
Estudiante: ____________________________ Fecha: ______________
1. Antes de
leer
¿Qué es una leyenda?
Una leyenda es un
relato de tradición oral que mezcla hechos posibles con elementos fantásticos.
A diferencia del mito —que explica el origen del mundo o de los dioses—, la
leyenda suele tener un lugar concreto, personajes humanos y una enseñanza
moral. Las leyendas cambian con cada narrador y se transmiten de generación en
generación.
Cultura muisca
Los muiscas
habitaron la región del altiplano cundiboyacense (hoy Colombia central) antes
de la llegada española. Tenían una rica tradición oral, sistemas de gobierno
sofisticados y una profunda relación con la naturaleza. Sus mitos y leyendas
explicaban fenómenos como la niebla, la lluvia, los eclipses y el origen de los
lagos sagrados, como la Laguna de Guatavita.
Activa tu conocimiento
Responde brevemente antes de leer:
1.
¿Has visto niebla en las montañas? ¿Qué sensación te
produce?
2.
¿Conoces alguna leyenda colombiana? ¿De qué trata?
3.
¿Qué crees que significa la frase «tejer el tiempo»?
2. Lectura
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LA TEJEDORA DE NIEBLA Leyenda de tradición muisca Cuentan los abuelos que mucho antes de que los
españoles llegaran a estas tierras, en las cimas donde hoy se alzan las
montañas de Cundinamarca, vivía una mujer a quien nadie había visto jamás con
sus propios ojos. Su nombre era Chibchahum la Menor —no confundirla con el
dios grande—, y tenía el oficio más antiguo del mundo: tejer la niebla. Cada mañana, antes de que el sol abriera los ojos
sobre el altiplano, ella sacaba su huso de madera negra y comenzaba a hilar
los hilos del amanecer. Los hilos eran blancos al principio, casi
transparentes, como el agua de los páramos. Poco a poco los entrelazaba sobre
el lomo de las montañas, y así nacía la niebla que cubría los valles: suave,
fría, silenciosa. Los muiscas la llamaban siecha —velo del cielo— y la
respetaban porque sabían que sin ella los cultivos de papa y de maíz se
secarían al primer golpe de sol. Un día, un
joven cazador llamado Muequetá quiso descubrir el secreto de la niebla. Su
curiosidad era más grande que su prudencia. Subió al filo de las rocas donde
nadie se atrevía a caminar y encontró a la tejedora sentada sobre una piedra
cubierta de musgo, con los dedos moviéndose tan rápido que parecían pájaros
en vuelo. —¿Qué tejes, mujer? —preguntó Muequetá. Ella no levantó la vista. Sus manos siguieron
trabajando. —Tejo el tiempo —respondió—. Cada hilo es un día.
Si rompo uno, ese día no regresa. El joven
se rió. No creía en los oficios invisibles. Se acercó más de lo que debía y,
sin querer, pisó uno de los hilos que descansaban sobre la roca. El hilo se
tensó, vibró como una cuerda de tiple, y se partió en dos. La
tejedora soltó por primera vez el huso y miró al joven. Sus ojos eran del
color de los lagos de páramo: negros, quietos, profundos. —Acabas de romper el hilo del último martes de este
año —dijo—. Ese día ya no volverá. El maíz que iba a madurar ese martes
permanecerá verde para siempre. El hijo que iba a nacer en la aldea de abajo
tendrá que esperar a nacer otro día, si es que ese día existe. Muequetá
no supo qué decir. Miró el hilo roto y sintió en el pecho algo que no había
sentido nunca: el peso de lo que ya no puede deshacerse. —¿Puedo repararlo? —preguntó. —Los días rotos no se cosen —dijo ella, y volvió a
tomar el huso—. Pero puedes aprender a caminar con más cuidado. El cazador
bajó de la montaña sin el animal que había ido a buscar. Llegó a la aldea con
las manos vacías pero con algo nuevo en la mirada. Desde ese día, los muiscas
enseñaron a sus hijos que la niebla no es solo agua en el aire: es el tejido
del tiempo, y hay que moverse entre ella como quien cruza un campo sembrado
—con cuidado, con respeto, sin pisar lo que otros necesitan para vivir. Y dicen
que si alguna mañana la niebla tarda en llegar al valle, es porque la
tejedora está rehaciendo un hilo difícil, uno de esos días complicados que se
enredan solos. Hay que esperar con paciencia. Siempre termina llegando. |
3. Comprensión literal
Responde con base en lo que la
leyenda dice directamente. Las respuestas están en el texto.
1.
¿Cuál es el oficio de Chibchahum la Menor? Descríbelo
con tus palabras.
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2.
¿Con qué material teje la niebla? ¿Cómo la describían
los muiscas?
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3.
¿Qué error comete Muequetá y cuáles son las
consecuencias que la tejedora le anuncia?
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4.
¿Con qué se comparan los ojos de la tejedora? ¿Qué te
dice eso de su relación con la naturaleza?
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5.
¿Qué nueva enseñanza llevan los muiscas a sus hijos
después de lo que vivió Muequetá?
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Compara esta leyenda con otra
que conozcas (La Llorona, El Mohán, La Madremonte, etc.)
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Semejanzas |
Diferencias |
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Institución Educativa José Celestino Mutis — Área de
Lengua Castellana
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